martes, enero 03, 2006

día del ladrón

Me levanté hoy de la cama sin mucho ánimo, en realidad más adolorido físicamente que otra cosa, ya que, cumpliendo cabalmente con uno de mis mencionados propósitos de año nuevo, la producción de ácido lácteo provocada por la actividad muscular (en este caso, ejercitamiento con pesas, en vez de refocilarme con alguna hermosa y amada mujer... rayos) del día anterior. Y sí, lo escrito en paréntesis está en la cima de los propósitos de año nuevo. Fuerza con ese. Pero estoy divagando. Ya regreso.

Saqué mi adolorido trasero de la cama gracias a una llamada de mi hermano el primogénito (socio empresarial), pidiéndome adelantar una factura que debía llevar a un cliente y la cual, en su etílico delirio, el Tío Calabaza (el otro socio empresarial) olvidó elaborar. La fuerza del Bacardí es la que ayudará a la destrucción de Gaia (benditas amistades unidas por el trago). Con pastosa boca y ojos terrosos, puse a cargar la batería del teléfono celular (comprado a cómodos meses sin intereses, pago actual 04 de 12) y me di a la tarea de anotar, con mi afectada caligrafía capital, los datos pertinentes al cobro anual de nuestros servicios y posterior a su finalización, realicé la actividad mañanera de siempre: calentar motores (cerebro y estómago, al menos), checando correos electrónicos, conectándome al mágico mundo de las amistades electrónicas y la vida social agonizante mantenida viva a través del Messenger, y el refinamiento, nunca sin mezcla de asombro y repugnancia, de las noticias del día por iguales medios electrónicos (hasta con clave 'prestada' para un sitio, en fin, por información estoy dispuesto a doblar un par de reglas, y no se le hace daño alguno al poseedor genuino, ya que no la comparto). Desayuné gracias a los regañadientes tacos que me frió mi Amiga Titiux (bendito ángel de luz) que siempre me consiente, aunque no lo merezca la mayor parte del tiempo. Le pedí la renovación de las extintas píldoras HG que hacen quién sabe qué pero me obliga a tomar junto con otras dos, estilo viejito, e hice acopio de fuerza y determinación laboral (otro propósito nuevoañero cumplido) para actualizar el calendario de nuestra amiga y fiel cliente Cristina Abaroa.


Pasadas un par de horas, tenía un avance considerable cuando me di cuenta de que era momento de darme un buen baño con agua para pelar pollos y prepararme para salir a mi cita de las 2:00 pm. Recordé lo cómodo que pueden hacer de un viaje en pesero un buen libro y mi fiel iPod Shuffle (también comprado a meses sin intereses, pago actual 8 de 12) y eso a su vez me recordó la probable necesidad de recargar su batería. Actualicé la lista de canciones que le iba a meter, siendo que el iTunes de mi hermano siempre la borra por completo (hueva programacional, lo sé, lo sé), lo conecté en el puerto USB 1, transferí vía red la carpeta de archivos MP3, decidí no actualizar el software del mencionado dispositivo móvil en boga de almacenamiento y reproducción de los mismos, apachurré anticronópicamente el casi vacío tubo de pasta dental sobre el cepillo que se aproxima al fin de su vida útil en cuanto a la limpieza de mi germeneada boca y giré la llave del agua caliente con diez minutos disponibles para salir de casa y llegar a tiempo (calculando grosso modo) a dejar el disco compacto de mi cliente, próximo a lanzarse y que lucirá diseño de nuestro despachito. Salí de la regadera en catorce. Me vestí, metí el recién iniciado 'Baudolino', de Umberto Eco, siempre en una bolsa protectora, en mi mochila, confirmé la presencia del CD en la misma, causa de mi cita, desconecté y armé mi iPod, desconecté y enfundé mi teléfono celular, le robé una vez más el cambio a la Líder de las Mamuchas y salí de casa.

The coincidence game has just begun!!!

Ya en la calle, recordé que algo que me faltaba, pensé en regresar pero el tiempo ya apremiaba y el micro que ostenta el letrero de la ruta por la cual me iría se aproximaba ya. Le hice la parada a regañadientes pensando en lo olvidado y el chofer, decidiendo que mis $4.00 M.N., no le eran necesarios, pasó de largo, dándome la oportunidad de regresar. Lo hice. Ya todo listo, me pasó por la mente tomar una ruta alterna a la planeada, pero dejé pasar al micro que me llevaría por la opción B, pensando en el cargado tráfico y en la necesidad de tomar un segundo transporte para llegar al mismo lugar, cuando podía irme en uno sólo, tranquilo, cómodo, sentado, escuchando música de mi iPod y leyendo a Eco en el camino. Como he escrito, Ferrante Pedro Epicúreo ganó.
Me trepé al siguiente microbus de la opción A que pasó frente a mi casa, pagué mis $4.00 M.N., informé al chofer de mi bajada y me senté cómodamente en el lugar que siempre elijo cuando van vacíos, sobre la llanta trasera izquierda, para poder trepar las patas a la contraparte del neumático y leer más a gusto, aunque eso a veces dificulta el acceso rápido y cómodo al teléfono celular que gusta a veces de sorprender en el camino. No trepé las patas y me abstuve de sacar a Baudolino de la mochila, ya que, por quisquilloso, no quise maltratarlo o mancharlo en el viaje, al fin tendría tiempo de leer a gusto sentado en el restaurante en el que esperaría, luego de mi cita laboral, a mi buena amiga la Doc Alina, quien me había invitado a comer por efectos de mi recién acaecido cumpleaños 30. Veintidiez, perdón. Y de todos modos, no habría puesto mucha atención al texto (garrafal error) ya que Anathema sonaba a buen volumen en mi fiel iPod, a pesar de que el tipo que cantaba casi en voz baja y con una de las guitarras más dañadas, viejas y carismáticas que haya visto, se esforzaba por ganar un par de monedas. Cambio de lugar del papá y su hija para alejarse del sol invernal que no calienta, sólo quema; descontento de las personas que tienen que rodear al cantador en moviminto para bajar. Una chica guapa con rizos parecida a Sofía y con cara de chica amable se sube pero se sienta hasta adelante. De todos modos, y afortunadamente, el galaneo peseril no es un recurso al cual haya tenido que reducirme, aunque, a riesgo de sonar a ciencia ficción o fantasía, de repente sí hay chicas guapas en el transporte público. Las he visto, no miento.

Un leve gesto cerca del hombro me indica que el tipo de sudadera gris y aire ninguno quiere pasar a ocupar el asiento pegado a la ventana, le abro paso y me hace un gesto de agradecimiento, no le doy más importancia al tipo, hasta que cruza su brazo frente a mí para darle un par de monedas al amigo cantor en movimiento. Me siento un poco culpable por no haber apagado mi fiel iPod mientras él hacía su chamba, ni por darle dineros. Un cambio de ritmo de Anathema me despeja el remordimiento. Una nueva señal del tipo a mi lado me indica que quiere decirme algo... me quito los audífonos y me pregunta si soy de Coyoacan, porque le parezco conocido. Respondo que no, que siempre he sido de Villa Coapa y que no me parece familiar cuando mi celular suena y vibra. Ingenuo y confiado le ofrezco a mi extraño interlocutor un 'disculpa' (mi mamá me educó bien) y contesto e informo al Tío Calabaza que no he hablado con Shogan, que hasta regresar a la oficina trataré una vez más de comunicarme con él. Finalizo la llamada, guardo el celular en la funda que le hice en un rato de creatividad y desvelo y cuando me dispongo a seguir escuchando música y a meterme en lo que me importa, mi compañero de asiento vuelve a hacerme una señal, esta vez subiendo su sudadera gris por la cintura y simplemente afirmando vocalmente lo que en un instante yo ya había comprendido... "Ya valió verga... aquí la traigo".

La pistola era gris, con cacha negra. No sé de armas pero un vistazo me permitió decirme que esta sí era de las que echan plomo. "Afloja el celular y el iPod y no armes pedo." Me quité los audífonos y el tono de voz del ladrón, repitiendo su última frase, me dejó percibir su nerviosismo. "Tranquilo, broder (fino mi inglés, claro), no hay pedo. Tranquilo". Sólo en esta ciudad tendría la víctima que calmar al victimario en aras de preservar salud física. Así, mientras el nuevo dueño temporal de mis cosas empuñaba el arma y la apuntaba hacia mi adolorido abdomen, entregué el reproductor de MP3 y el teléfono. Es curioso cómo el tiempo no es una constante... trascurre a diversas velocidades según nuestras actividades y estado de ánimo, sorprendiéndonos de lo eterno que pueden parecer unos segundos o lo corto de unas horas, días o años, pero bueno, esto no es algo nuevo. Pensé en las horas que había pasado frente a la computadora para ganar dinero junto a mis socios y poderme comprar cosas como las que estaba entregando, aún no pagadas en su totalidad, como nuevas en su estado físico y funcional (gracias a mi obsesión por cuidar dichos utensilios), mientras la adrenalina se convertía en ira e impotencia, pero recordando que esas dos estupideces electrónicas que hacen nuestra vida actual un poco más llevadera y más productiva no valen la pena una noche en el hospital, o un violento regreso a Gaia antes de tiempo. En un segundo pensé en las mil formas en las que podría habérmele enfrentado, mientras algo (sentido común, quizás) movía mis manos sin pausas para poner al alcance de mi cobarde, ignorante y egoísta maestro ya vespertino cerca de $3,000.00 en mercancía no liquidada personalizada a mi gusto.

"Pásate al asiento de adelante y no armes pedo ni voltees ni te pares hasta que me baje del pesero". Así lo hice.

Herrar es umano. Perdonar también. Con esto termino catarsis.

domingo, enero 01, 2006

propósitos 2006 = propósitos de vida

He venido a detestar los propósitos de año nuevo, simplemente porque nadie los cumple. Todos queremos trabajar más, levantarnos más temprano, tener más lana, ahorrar, hacer ese viaje, bajar la lonja, en fin... nunca son seguidos cuidadosamente y al pie de la letra y antes del día de reyes ya se nos olvidaron.

Una amiga (¡Fri-da!) me escribía ciertamente que los propósitos de año nuevo nos llevan a hacernos lo que he denominado propósitos de vida. No he acuñado el término, por supuesto, sólo que es lo que he venido recomendando (y recomendándome) desde hace ya varios años.

¿Cuales he seguido y cuáles no? He fallado miserablemente en muchos pero he logrado éxitos rotundos en uno o dos. Dentro de todo, al menos logré avances en la materia, siendo un hecho constatado el mejoramiento de mi vida en algunos aspectos, pero, como siempre, hay mucho en qué trabajar.

Me separé definitivamente de sentimentalismos este año, y la magia de navidad no me salvó, como a Rodolfo, y nuestra Reiki Master de cabecera me dijo que sobre-analizo y soy muy cerebral (o sea que tengo el cráneo grande, del relleno no comentemos). Siendo una línea de mi canción favorita de mi banda favorita (TooL - Lateralus): "Over-thinking, over-analizing separates the body from the mind, withering my intuition missing opportunities and I must, feed my will to feel the moment, way outside the line", no puedo seguir permitiendo esto. Mis queridas Mausi Taun Bi, Pucca y ¡Fri-da! también me dieron buenos consejos al respecto.

Luego de este año sobreanalizado, he decidido invertir esquema y hacer propósitos de año nuevo, y transformarlos en propósitos de vida. De aquí a un año revisaré este blog y tacharé los cumplidos cabalmente y haremos un balance al final del 2006.
Sé que van a salir demasiados propósitos, trataré de resumirlos. Aquí van:

-Levantarme más temprano
-Ahorrar
-Trabajar más duro
-Terminar la carrera
-Hacer más ejercicio
-Mejorar mi carácter
-Dibujar diario
-Escribir más frecuentemente
-Subir de nivel y mejorar en TODO aspecto de mi vida
-Ser más honesto
-Criticar menos
-Permitirme una relación estable con una mujer
-Ser más determinado
-Vivir solo
-Leer más
-Aprender mejor de las lecciones de la vida, tanto propias como ajenas
-Comprometerme más con mi carrera artística
-Ser un mejor ser humano
-No dejarme robar la ingenuidad, la capacidad de asombro, ni la risa sincera
-Perdonar a los que me han lastimado y transformarlos en lecciones de las cuales pueda aprender
-Disfrutar más cada día

Un poco abstracta y cursi la lista, pero entendible para mis propósitos (siendo que sólo yo y Pedro, mi ego, leemos este blog). Completamente alcanzables estas metas, con más esfuerzo y determinación por mi parte. Ya veremos el primero de enero del 2007 cómo nos fue.

Feliz Año Nuevo, Rodävlas. Que lo mejor de tu pasado sea lo peor de tu futuro y que logres, mediante el trabajo y la honestidad, todo lo que anhelas y estés más cerca del hombre que quieres ser.

herrar es umano